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POLÍTICA

06-08-2018

Silencio y presunto robo de pruebas tras las muertes en la escuela de Moreno


Sorda a los reclamos que la alertaron sobre los problemas de infraestructura en las escuelas. En silencio y sin dar la cara tras la explosión que la semana pasada desencadenó las muertes evitables de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, vicedirectora y auxiliar de la escuela nº 49 de Moreno. Apenas un tuit, casi 48 horas después, para justificar su silencio y prometer “aclarar [...] todo lo que sea necesario”.

Si quisieran, la Gobernadora, y el titular de Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, responsables primarios por acción u omisión de las muertes, podrían aclarar lo sucedido ahora mismo. Cuentan en su haber con la carta manuscrita que en abril pasado les reclamaba “contar con la pronta solución a los problemas detectados por los especialistas” en la escuela de Moreno. Llevaba la firma de Calamano y advertía, entre otros inconvenientes, la pérdida de gas que detonó en la explosión que la mató el jueves, cuando fue a preparar el desayuno a sus alumnos.

Pruebas como estas se alojarían en el Consejo Escolar de Moreno, donde en la noche del sábado un grupo de personas retiró cajas repletas de papeles, tal como registró una cámara de seguridad cercana a la entidad. “Se llevan expedientes para limpiarse”, denunciaron vecinos y docentes que empezaron a montar guardia frente al Consejo.

Desde la Provincia, evitaron aclarar el episodio y, en cambio, se limitaron a anunciar que el miércoles enviarán a la Legislatura al segundo de Educación, Sergio Siciliano. En cambio, la oposición reclama que quien dé la cara sea el titular del área, Sánchez Zinny.

En las escuelas, mientras, hay dolor. Y miedo: en Moreno no habrá clases hasta tanto no se garanticen la seguridad de alumnos y docentes. Tampoco en General Rodríguez, donde el mes pasado explotó una cocina de la escuela n°22 por una pérdida de gas, y una auxiliar resultó quemada.

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