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INTERNACIONALES

22-02-2018

Renunció el número dos de Unicef acusado de "conducta impropia" con trabajadoras


El director general adjunto de Unicef, Justin Forsyth, renunció tras haber sido acusado de conducta impropia con trabajadoras de Save The Children, cuando era consejero de la ONG británica, en un nuevo caso en el escándalo de abusos sexuales por parte de personal de organizaciones de ayuda humanitaria, que comenzó con Oxfam

Forsyth dimitió tras conocerse las quejas por comportamiento impropio que recibió de tres mujeres en su anterior trabajo, informó el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef, por su siglas en inglés).

El hasta ahora director general adjunto de Unicef, que ocupó ese cargo en 2016, está acusado de comentar la vestimenta de las empleadas de Save the Children y de mandarles mensajes de texto, informó la cadena BBC.

El directivo, que fue investigado por la ONG en cada ocasión y creía el asunto "cerrado", aseguró que se había "disculpado sin reservas" con las empleadas y admitió que había cometido "algunos errores personales" en esa época.

Hoy publicó un comunicado en su cuenta de Twitter en el que dijo que renuncia al cargo para evitar "hacer daño" a Unicef, a Save the Children y a su "amplia causa" en pro de los niños y los más desfavorecidos, en la que recordó haber trabajado durante 30 años.

"Quiero dejar claro que no dimito en Unicef por los errores que cometí en Save The Children. Fueron tratados a través de un proceso adecuado hace muchos años. Me disculpé sin reservas en el momento y cara a cara. Me disculpo otra vez", aseguró.

El directivo consideró que la cobertura de su caso no intenta solo hacerle "rendir cuentas, con razón", sino que es un "intento de hacer daño serio" a la causa que defienden las organizaciones en que trabajó y a la ayuda que prestan.

De acuerdo a la BBC, Forsyth envió un "bombardeo" de mensajes a las trabajadoras y las hizo sentir "profundamente incómodas", y si no respondían él las convocaba a una "charla privada" por correo electrónico.

Save The Children emitió ayer disculpas por el comportamiento de su ex consejero delegado, que admitió haber tenido "conversaciones inadecuadas e inconscientes", y anunció una revisión de sus procedimientos ante ese tipo de incidentes.

La ONG británica admitido que en 2015 recibió información preocupante sobre "comportamiento inapropiado y comentarios" de su director ejecutivo. Dos administradores realizaron investigaciones de tres quejas informales.

"Ambas pesquisas resultaron en la contundente disculpa de Forsyth. Todas las partes estuvieron de acuerdo y el asunto quedó zanjado", explicó la organización en un comunicado.
La renuncia de Forsyth se produce una semana después de que se desvelara que miembros de la ONG británica Oxfam explotaron sexualmente a mujeres, algunas menores, tras el devastador terremoto en Haití de 2010, con dinero de la organización.

Luego de conocerse el escándalo de Oxfam, ong's británicas, como Save The Children, Christian Aid y Cruz Roja, presentes en 90 países. Un informe publicado por The Sunday TImes el fin de semana pasado afirma que al menos 120 trabajadores de organizaciones no gubernamentales fueron acusados de abusos sexuales en 2017.

Oxfam registró 87 casos; Save The Children, 31; y Christian Aid, dos. Otros colectivos como la Cruz Roja en Reino Unido también aceptaron haber tenido quejas similares. Además, el semanario The Observer afirmó que en 2006, el equipo de Oxfam en la república africana del Chad había invitado reiteradas veces a su casa a presuntas prostitutas.

El escándalo ha llevado a la renuncia del subdirector de Oxfam y ha cuestionado la financiación gobierno británico para la organización benéfica, que ascendió a alrededor de 36 millones de euros el año pasado. Las autoridades británicas advirtieron que cortarán relaciones con organizaciones de ayuda extranjera que cubren los escándalos sexuales.

"A menos que usted informe cada incidente o acusación grave, sin importar qué tan perjudicial sea para su reputación, no podemos ser socios", dijo la secretaria de Desarrollo Internacional de Reino Unido, Penny Mordaunt, en una conferencia en Estocolmo.

"El mismo mensaje va para cualquier organización o socio que reciba ayuda del Reino Unido. Queremos que los procedimientos cambien. Queremos que los líderes dirijan con autoridad moral y queremos que el personal rinda cuentas", agregó, citada por la cadena BBC.

El escándalo de abusos sexuales por parte de personal de ONGs de ayuda humanitaria que comenzó con la británica Oxfam se extendió aún más, luego de que la francesa Médicos Sin Fronteras (MSF) reveló hace una semana que el año pasado despidió a 19 empleados por hostigamiento o acoso.

MSF, creada en 1971 en París por médicos y periodistas, explicó en un comunicado que en 2017 recibió 146 quejas relativas a los 40.000 empleados que tiene desplegados en todo el mundo para asistir a damnificados por conflictos armados, epidemias o desastres naturales.

De ese total, 40 "fueron identificadas como casos de abuso o acoso" en una investigación interna, incluyendo 24 de carácter sexual que en dos ocasiones tuvieron como víctimas a personas ajenas a la organización, o sea pacientes o miembros de la población local.

Fueron despedidas 19 personas y en los otros cinco casos, "los empleados fueron sancionados con medidas disciplinarias o suspensiones".

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